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El retiro ADL 2026 estará dedicado a reconocer, validar y comenzar a desarrollar la capacidad artística innata de los asistentes desde la perspectiva cósmica, donde el arte se define como la capacidad de materializar imágenes y formas espirituales preexistentes en los planos sutiles superiores. Esta capacidad para apreciar el arte y ser artista está reservada para los niveles evolutivos humanos en adelante, ya que en los niveles animales simplemente no es posible lograr la combinación exacta de energías de intelecto (prácticamente ausente en el nivel animal) y el sentimiento (desbordado y dirigido únicamente hacia el bien egoista).

Desde esta perspectiva, los artistas son seres con un trabajo evolutivo aparente que les permite no solo visualizar y contemplar dichas imagenes espritituales, sino tambien materializarlas desde un arduo trabajo en el desarrollo de las habilidades técnicas y humanas necesarias para que dichas imágenes aparezcan en el plano material.

En este retiro vamos a demostrar a todos los asistentes que pueden hacer arte, independientemente de que tengan conocimientos o capacidades previas, pero no como una forma de ganar “fama” o “reconocimiento” sino como una forma de comenzar a desarrollar sus formas de pensamiento superior y por tanto, de entender y hablar con Dios desde una nueva perspectiva. que les brinde más paz, alegría, gozo, satisfacción y sobre todo la felicidad de contar con mas y mejores herramientas para sentir a Dios como una presencia cierta en sus vidas.

El Arte desde la perspectiva del Hombre Materialista

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Para el hombre común moderno, que se encuentra en un estadio intermedio entre el hombre animal y el hombre humano, el arte es un proceso funcional, esto quiere decir que lo usa para conseguir algún fin: reconocimiento, dinero, fama, poder, satisfacer sus pasiones o ilusiones, o simplemente, lograr un medio de subsistencia que equilibre su deseo de sobrevivir mientras hace algo que le gusta o le desagrada menos que otras cosas. De hecho, en muchas sociedades el ser artista se reserva para las personas que tienen la supervivencia resuelta por herencias o medios de subsistencia ya consolidados como empresas o fortunas, mientras que las personas que no gozan de estas condiciones económicas deben trabajar muy duro para lograr hacer arte mientras subsisten.

Desde esa lógica funcional, el arte debe venderse, y el artista debe trabajar para entretener a otros. El arte se vuelve un producto o servicio. De hecho, muchas personas renuncian a desarrollar sus impulsos creativos por miedo a vivir una vida de privaciones o carencias, y muchos de los que verdaderamente creyeron y se arriesgaron a hacer del arte su forma de vida, tienen en algún momento de sus carreras (o permanentemente) comprometer su visión creativa y sus principios para poder satisfacer la “demanda” de los públicos de piezas de entretenimiento mas fáciles de digerir y que encajen en las tendencias del momento. Es así como la vida de “artista” termina convirtiéndose en la vida de un trabajador más, que integra la masa que mueve el mundo de la codicia y la mediocridad.

El papel y la vida del artista desde la perspectiva cósmica

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Sin embargo, esta visión incompleta e ignorante del hombre materialista no coincide de ningún modo con la realidad cósmica y la causa y el propósito fundamental del arte. Primero que todo, el arte NO es meramente un oficio o una forma de ganarse la vida: es perfectamente un vehículo de consciencia para percibir y especializar las facultades cognitivas necesarias para viajar por el infinito.

Lo que nosotros llamamos “obras artísticas” o “piezas de arte”, sean pintura, música, escultura, etc. no son más que impresiones en la materia de “objetos” (sustancias) sutiles que tienen su origen y morada en los mundos espirituales superiores. No están sujetas a “derecho de autor” o “propiedad intelectual”, están allí como creaciones perennes para aquel que quiera (pero sobre todo pueda) atestiguarlas y maravillarse, nutrirse con ellas, lo cual explica por qué seres humanos que no se conocen y están en distintos lugares del mundo pueden crear obras de arte similares o casi identicas: es por que las obras no son “creaciones” de las personas sino llanamente canalizaciones superiores que se dieron gracias a la atención colocada por cada artista para 1) localizar la obra en el mundo superior mediante sus capacidades perceptivas superiores y 2) imprimir dichas obras supeditando su energía vital y su conocimiento técnico para lograr dar forma a dichas impresiones, a veces con el trabajo y el esfuerzo de toda una vida.

Dicho esto, si las “piezas de arte” no son materiales sino sustancias espirituales… ¿Cuál es el fin de la existencia de los artistas según la visión cósmica?

Cuando un artista humano hace arte, está haciendo varias cosas al mismo tiempo:

  1. Desarrollando su capacidad perceptiva, que es lo mismo que desarrollar su “consciencia”. Esto lo hace cada vez que aprecia la obra artística de sus maestros o quienes le inspiran, cada vez que investiga, práctica, estudia, cada vez que perfecciona su experticia y aumenta su capacidad de crear.

  2. Aumentando sus “núcleos de talento”, o sea los centros de consciencia necesarios para percibir y manifestar. El núcleo de talento abstracto para la creatividad y la canalización de información superior se fortalece con la práctic aartística a lo largo de los años y pervive en cualidades artísticas innatas con cada encarnación, lo cual da la impresión que de niño “tiene dones y capacidades” para la creatividad y el arte que le permiten dedicarse mas tarde a la forma de arte que elija.

  3. Perfeccionando su relación con Dios, ya que mientras desarrolla su talento artístico el artista experimenta una sensación de placer y plenitud interior que muy pocas o ninguna cosa de este mundo puede darle, y entre más se especializa, más intensa esta sensación se vuelve. Es esa sensación la que empieza a enseñarle el camino a una relación estrecha con Dios, ya que a través de ella el artista empieza a tener “destellos cósmicos” o pequeños chispazos aparentemente espontáneos de experimentación mística que el artista atribuye al arte, pero que son realmente la presencia de Dios.

  4. Preparandose para la iniciación Cósmica: Como el artista pasa tanto tiempo (vidas enteras) desarrollando sus talentos artísticos superiores, y estos a su vez no pueden ser desarrollados sino con un equilibrio entre las dos polaridades del hombre (energía del sentimiento y energía de la Inteligencia las cuales representan sus energías femeninas y masculinas respectivamente), él mismo se verá obligado a replicar dicho equilibrio en si mismo en la persecución de su arte, lo cual lo llevará irrevocablemente a la iniciación cósmica, la cual se da cuando se alcanza el perfecto equilibrio entre ambos rayos de la naturaleza interior del Ser (Ver símbolo 33 de Martinus)

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    Símbolo 33 - Los climas de pensamiento Animales y Humanos

  5. Disfrutando y conociendo nuevos planos y mundos espirituales a través de sus facultades recién adquiridas. El Artista humano, aunque no sea plenamente consciente de ello, en el momento de entrar en estado de flujo a través de su altísima concentración puede llegar a alinear estados de consciencia que lo llevan a través de mundos espirituales, que son precisamente aquellos de donde “toma” su obra para traer al plano material. A lo largo de la historia los artistas llaman a este estado “inspiración” y es altamente codiciado y buscado incesantemente por los creativos para poder completar su obra. Este estado de consciencia resulta sumamente placentero y estimulante para él, aunque en algunos casos (en especial de aquellos que tienen trabajos y desarrollos pendientes en otras áreas de su persona) pueda acarrearle desbalances energéticos y personales como pérdidas de apetito, sueño, estabilidad mental o perdidas en relaciones o vínculos con la sociedad que lo rodea.